El año 2020 deberá ser recordado como el botón de reinicio para la industria textil.


A pesar de que ya ha transcurrido la mitad del año 2020 muchas marcas de moda a nivel mundial no han alcanzado sus metas que habían pronosticado, pues el cierre de tiendas departamentales debido a la pandemia Covid-19 disminuyo el consumo de los clientes y aparte de que muchos se saltaron la temporada primavera-verano, los productores pareciera que se quedaron atorados en el primer trimestre del año comparado a los años anteriores debido a la escasez de pedidos, y la agricultura del algodón convencional se ha visto afectada significativamente ya que las cadenas de suministro se encuentran sobre abastecidas.

El impacto negativo que trajo toda esta situación es tangible al compararla con los pronósticos que se habían establecido al cierre del año pasado. Lo que es más difícil de saber es la manera en que se debe impulsar y retomar la industria textil ante la nueva normalidad.

Se ha generado una ambigüedad social sobre el camino que tomará la industria. Ya hemos visto como algunas compañías textiles se han apoyado en la fabricación de equipos de protección que son fundamentales para esta pandemia, pero no es el giro comercial de algunos. En la moda se han utilizado recursos tecnológicos para poder llevar acabo presentaciones y pasarelas virtuales. Estamos viviendo una era donde la alta costura aparece cada vez más a pesar de que los organismos que la regulan no han anunciado que sea el auge oficial.

¿Qué camino se debe tomar para la recuperación de la industria textil?

La influyente industria de la moda y la ropa deben enfocarse en tres áreas clave: la colaboración sectorial, la transparencia ampliada y la creación de un vínculo claro con la economía en red, dice Karen Newman, consultora de las Naciones Unidas.

Para este año ya se tenía considerado iniciar acciones que ayuden al clima y la naturaleza. El objetivo es garantizar los recursos naturales para el 2030 y limitar el cambio climático a 1.5 °C. Aunque estas acciones deberían ser más prometedoras por parte de las instituciones gubernamentales y los estados miembros de la “United Nations Conference of Parties” y los objetivos del acuerdo de París. Ahora estas acciones deberán ser aceleradas ya que en la siguiente década el cambio climático estará en la lupa de todos.

Una industria que representa el 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero, el 20% de la contaminación de agua industrial a nivel mundial y los problemas sociales, salariales y de riesgos de salud que enfrentan los trabajadores. Según datos de Fashion Revolution la materia prima más utilizada en la ropa es el algodón convencional con el 33% total de materiales usados y es un cultivo que necesita un gran porcentaje de fertilizantes y pesticidas industriales. Al parecer, hacer prioridad la sustentabilidad en la industria de la moda y ropa será toda una revolución que conlleva un gran peso socioeconómico.


La apuesta por la sustentabilidad.

Una encuesta reciente realizada por el Us Cotton Trust Protocol y Sourcing Journal arrojó que el 54% de las empresas de prendas de vestir y textiles han visto aumentar la demanda de los clientes de prácticas y productos ambientalmente sostenibles desde el inicio de la pandemia.

Si, este cambio ante las preferencias de consumo del público es consecuencia de las nuevas generaciones, los jóvenes son más sostenibles, ellos tienen toda la información que requieran en la palma de la mano. Según The State of Consumer Spending Survey de First Insight Inc, en la generación Z el 62% está más dispuesta a comprar marcas sostenibles y el 73% dispuesto a pagar más por estos productos.

La generación Z y los millennials más jóvenes no están dispuestos a esperar hasta cinco años para ver estas actualizaciones y su impacto en el mundo. Esto lo veremos a corto y mediano plazo, seguramente a largo plazo las siguientes generaciones como como la “Alfa” y “Beta” no aceptaran algún producto que no tenga alguna parte sostenible, pues será la herencia que se está germinando actualmente.

Las marcas de ropa deberán de ser muy claras y efectivas al comunicar los precios de los productos sostenibles, reflejar la relación entre el precio y los valores éticos que hay en cada uno. Una encuesta por parte de US Cotton Trust Protocol arroja una estimación de cómo los clientes priorizarán sus compras en el próximo año, los encuestados clasificaron las dos prioridades principales como: “conseguir el mejor precio” y la “alineación con los valores”. Es hora que las marcas ayuden a los consumidores a cambiar de un paradigma de precios a un paradigma de valor.

Para generar el panorama deseado en la industria de la moda y la ropa se requiere analizar nuevas ideas, nuevas soluciones y nuevas regulaciones aún más estrictas. Piezas claves para este desafío son la Fundación Ellen MacArthur, la revolución de la moda, la Coalición de Ropa Sostenible y Textile Exchange.

Textile Exchange ha generado iniciativas que crearán un cambio radical ante esta situación. Iniciativas como El índice de cambio de material (MCI) que es la mayor iniciativa de comparación punto a punto en la industria textil. Y la aprobación de US Cotton Trust Protocol como proveedor de algodón preferido, quien ya tiene sus iniciativas como Better Cotton Initiative en las cuales participan marcas Gucci y Stella McCartney.

El año 2020 también dejará una huella para la identidad de género de la cual deben de apoyarse las empresas para generar este cambio. Pues con sustentabilidad no nos referimos únicamente al uso de materiales sino a todos los recursos que conlleva la industria.

Cambios para generar soluciones.

Si ya hemos visto cual será el camino al que se debe apostar en la nueva normalidad, tanto por la necesidad de cambiar a la industria textil con referencia a como se ha trabajado descuidadamente con el ambiente en los últimos años y tanto por la manera en que el mercado actual ahora está apostando por la sustentabilidad, los principales desafíos estarán en las decisiones ejecutivas que priorizan la resiliencia a largo plazo sobre los rendimientos a corto plazo y la consiguiente habilitación de recursos para la ejecución diaria.

Indiscutiblemente la remodelación en los modelos de negocio ahora son la prioridad a realizar para poder avanzar a los siguientes movimientos.