Recupera la confianza hacia los demás y evita que sea rota por los demás.

La confianza es uno de los pilares que sostienen a las relaciones interpersonales.

Por definición; la confianza es la esperanza que creamos como persona a que algo sea o resulte tal y como nosotros deseamos. En este caso vamos a hablar sólo de la confianza que generamos hacia las demás personas. No hay un tiempo determinado para asegurar cuanto nos toma generar confianza hacia alguien más, pero lo que sí sabemos es que entre más tiempo pasemos con una persona más crece nuestro apego mutuo.

Aparte del tiempo que le entregamos a las demás personas, también intuimos que ellos, al igual que nosotros, van a comportarse respecto a las reglas y protocolos sociales. Por algo les estamos entregando nuestra confianza, normalmente porque los conocemos (amigos, parejas, familiares) y porque sabemos que cumplen con las características para poder relacionarnos con ellos, por ejemplo, el rango de edad.  Pero ese es el error que cometemos.

Una vez que alguien rompe nuestra confianza nos sentimos traicionados, heridos, molestos, enojados y a veces deprimidos. No es un sentimiento superficial y tampoco algo que nos dure un par de horas. La traición a nuestra confianza es la manera en que nos golpea la sociedad demostrándonos que somos un mundo tan diverso y variable. Es normal que después de una traición nuestra idea acerca de la confianza cambie, y debe de hacerlo, es parte de nuestro desarrollo. Un ejemplo de esto es la manera en que nos expresamos diciendo que ya no creemos en los políticos, en que todos los hombres o todas las mujeres son iguales, o rechazamos a cualquier otra categoría. Estamos heridos y no queremos que se repita.

Entonces. ¿Cómo podemos saber en quien confiar y cuándo hacerlo?

Aunque conozcamos a una persona desde hace años, no debemos dar por hecho que lo conocemos completamente, pues no somos la única persona en el mundo de los demás y no podemos obligarlos a cerrar un círculo social que obviamente crece con el paso del tiempo. Lo mejor es no confiar ciegamente en las personas así nada más. La única persona a quien si podemos conocer perfectamente es a nosotros mismos, debemos de trabajar en nosotros y conocer nuestros límites, solo a manera de asegurar nuestra integridad.

En mi caso personal lo que hago ahora es crear etapas de confianza con las demás personas. Tengo amigos que conozco de casi 10 años, pero no con todos entrego lo mismo, dependiendo a la personalidad y actitudes que ellos demuestran hacia mí, sé que tipos de temas puedo tratar con ellos y también que les puedo confesar. En el trabajo mi jefe me ha demostrado ser una persona muy profesional y de vez en cuando tenemos charlas sobre el desarrollo en mi carrera, a él le confió mis altibajos porque me aconseja y yo lo veo como un buen mentor, pero nunca nos salimos del tema y sabemos que no es necesario hablar de otras cosas personales, eso solo comprometería nuestro juicio. Cuando conozco a nuevas personas siempre he sido muy claro con mis ideas, trato de ser lo menos subjetivo posible y esto me ayuda a que los demás sean de la misma manera, después de un tiempo la gente que no es objetiva tiene a declinar su postura y esto demuestra mucho de ellos, no confiaría en alguien que se contradice a sí mismo.

Generar etapas de confianza respecto a los demás es una práctica que ayuda a ir recuperando nuestra confianza. Así, podemos asumir que estamos realizando pequeños riegos calculados y a medida que pasa el tiempo podemos ir incrementándolos, eventualmente el riesgo también aumenta, pero al menos somos conscientes de ello.

La traición en la confianza de parejas.

Es importante comprender la diferencia entre el amor y la dependencia emocional. El amor siempre debe ser reciproco, si te sientes mal o de alguna manera eres la única persona que sufre, no es amor y es importante que replantees si de verdad vale la pena continuar en esa relación o es mejor dejarlo ir. Se debe ser consiente que las decepciones matan al amor y en una relación donde las mentiras se dejan pasar como desapercibidas solo generará un desenlace doloroso. Identifica las desconfianzas y los celos, estos son el cascabel de la serpiente de la traición.

Muchas de las personas que han sufrido una traición amorosa dan por hecho que están mejor solas, “mejor sola o solo que una mala compañía” y aunque es una decisión propia, podría ser contraproducente. Si no damos la oportunidad ¿cómo vamos a saber quién la merece? Y esto parece ser el closet de las personas que han sufrido la traición. La soledad es buena para volver a conectar con nosotros mismos, pero no debe convertirse en nuestra aliada. No debemos recurrir a ella cada que algo salga mal, mejor toma el tiempo que necesites para trabajar en tu persona, tus fortalezas y debilidades, solo para eso. Una vez que comienzas a trabajar en tu persona y a retomar la confianza te das cuenta que no necesitas ser dependiente de otra persona y mucho menos de la soledad.

Después de sufrir una traición amorosa es importante librarse de todo aquello que nos hace sentir mal, se debe evitar lo mayor posible el contacto con la persona que ha traicionado nuestra confianza, pero sobre todo es importante perdonarla. Si, el hecho que otra persona nos haya herido emocionalmente no significa que debemos pagar con la misma moneda al mundo. Al contrario, perdonar te convierte en una persona íntegra, en un ejemplo para la sociedad y ayuda a vivir bien con uno mismo. Esto no significa que debes volver con esa persona, alguien que te ha traicionado una vez lo volverá a hacer, más bien, el perdón ayuda a crear la mejor versión de tu persona y seguro eso te ayudará para que tu próxima relación sea más clara y más saludable.

 

Muchas personas dan por hecho que nacemos contando con la confianza de los demás, que la merecemos, así como nosotros también la entregamos, pero es tan normal en nuestras vidas que dejamos de prestarle atención y comenzamos a descuidarla. La confianza es uno de los pilares que sostienen a las relaciones interpersonales que creamos a lo largo de nuestras vidas. Por algo es la base en las relaciones amorosas pero muchas parejas no trabajan en ella, no la refuerzan.

No hay tiempo más valioso que el que invertimos en nosotros mismos, entrega una parte de ese tiempo a los pilares que te sostendrán en las relaciones de tu vida.