La “cruda” es lo que menos te debe de preocupar.

Los principales problemas ocasionados por el consumo de alcohol son debido a la frecuencia con la que se ingieren estas bebidas. foto by Pexels.

El alcohol etílico o etanol (CH3-CH2OH), que es el tipo de alcohol que obtenemos a través de procesos como la fermentación de algunos cereales para obtener cervezas o vinos y su posterior destilación para obtener licores, es el componente base de las bebidas alcohólicas y la sustancia psicoactiva de mayor consumo en el mundo. Puede generar una codependencia mayor que otras sustancias como el cannabis, el LCD o algunos solventes, esto porque el etanol crea una excitación en las neuronas dopaminergicas generándonos la sensación de recompensa y deseando el querer beber más. También genera un daño físico parecido al que ocasiona el tabaco o algunos esteroides anabólicos. Incluso lo encontramos como un ingrediente esencial gourmet para el consumo alimenticio en bajas cantidades.

Junto con la nicotina y la cafeína, el alcohol entra al pódium de las drogas más consumidas en el mundo.

El consumo de bebidas alcohólicas se ha convertido en un comportamiento socialmente aceptado alrededor del mundo, ya sea por motivos de socialización o solo por gusto personal. Estas bebidas son ingeridas por toda la gente; hombres y mujeres, todas las clases sociales e incluso el rango de edad se extiende a su consumo en tempranas edades.

Regularmente las personas comienzan a experimentar el consumo de bebidas alcohólicas cuando son jóvenes y esto asociado con sus gustos personales puede estar relacionado con los problemas de consumo en la edad adulta, pues al producir el alcohol con base a la fermentación de azucares puede ocasionar una dependencia a estas bebidas a largo plazo, según estudios.

¿Qué sucede en nuestro cuerpo con el consumo de alcohol?

Si, el alcohol es un veneno para el cuerpo, mientras se consume se eleva la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea.

El alcohol es un vasodilatador, genera la dilatación de los vasos sanguíneos y principalmente los capilares. Este aumento en el flujo de sangre nos genera la sensación de un incremento de temperatura, pero la piel no se sonroja por el aumento de calor corporal, sino, por el incremento de sangre presente justo debajo de nuestra piel. Aquí entra en acción un proceso natural de nuestro cuerpo; la termorregulación.

Beber alcohol dentro de un ambiente frío no nos generará calor, al contrario, puede ayudar a que nuestra temperatura corporal optima comience a descender debido a la perdida de calor que presentará nuestra piel contra el medio ambiente. Aparte de que el alcohol sea un inhibidor del sistema nervioso y evitara que nuestro cuerpo tiemble a manera de respuesta para producir calor.

También estamos engañando al cerebro haciéndolo creer que bebemos agua, por ende, los riñones trabajan a toda marcha desechando líquido en la vejiga lo que nos hace ir al baño a cada rato.

Eventualmente esto nos deshidrata al día siguiente.

El hígado es el centro de control bioquímico de nuestro cuerpo, este debe de cumplir al menos unas 500 funciones para poder mantener nuestro cuerpo, una de sus principales funciones es transformar las toxinas en elementos químicos inocuos, este proceso exige mucha agua. Nuestro cerebro contiene 3/4 partes de agua que en este caso suele utilizar el hígado para cumplir su función, el cerebro se encoje y pierde valiosos minerales generando el horrible dolor de cabeza característico de la resaca.

La mejor cura: beber suficiente agua para recuperar el líquido perdido que exige la desintoxicación de nuestro organismo. Si el consumo de alcohol ha sido en exceso, incluso este proceso de desintoxicación puede durar más de 3 días.

Un nuevo estudio publicado en JAMA NetworkOpen revela que el consumo de alcohol en exceso en periodos de tiempo corto o hasta el punto de perder la conciencia aumenta el riesgo de padecer demencia o Alzheimer. Este es un factor de riesgo a largo plazo para las personas que presentan un consumo elevado de alcohol.

Lo que se sabe es que el alcohol puede inducir atrofia cerebral y una perdida neuronal en la corteza frontal del cerebro, la cual es primordial para realizar acciones complejas de la cognición, coordina los pensamientos, la emoción y así la conducta humana.

Las bebidas alcohólicas adulteradas son las que presentan algún concentrado porcentual de metanol, etilenglicol u otros tipos de alcohol de alto grado, utilizados principalmente como disolventes o en procesos de combustión. Los consumos de estos tipos de alcohol pueden ocasionar varios malestares en el organismo y hasta daños en los órganos como fallo renal y necrosis tubular. El nervio óptico es altamente sensible a este tipo de sustancias pudiendo ser afectado hasta ocasionar ceguera irreversible.

 

Un cuerpo cansado es más vulnerable a los efectos del alcohol, y a su compañía. Foto by Pexels.

Puedes creer inconscientemente que el consumo de alcohol ayuda en tu vida, ya sea para sentirte mejor o con el fin de socializar. Pero se sabe que uno de los efectos del alcohol en nuestro organismo es la activación del químico cerebral llamado GABA, que también es responsable en la producción de dopamina generándonos bienestar e incluso euforia. En dosis más altas incluso se puede inactivar nuestra capacidadde controlar el miedo y así disminuye nuestro cálculo del riesgo, ocasionando que seamos más liberales en presencia de situaciones de las cuales huiríamos en nuestro juicio normal.

Lo recomendable es evitar las bebidas alcohólicas o al menos controlar su consumo.