La ciencia y el emprendimiento no son áreas aisladas entre ellas, se cree que se requieren habilidades diferentes para cada una o que las cualidades sociales son ajenas a la investigación y la ciencia.

Por definición, el emprendimiento es el comienzo de cierta actividad que exige mucho esfuerzo, trabajo, investigación y tiempo. Es lógico que si está actividad requiere de toda esta labor nos estemos refiriendo a algo sumamente importe para el emprendedor, sea del área que sea.

Un emprendedor exitoso tiene claridad, es bueno influyendo en las personas con el fin de presentar sus ideas y poder atraer inversiones. Genera confianza con las demás personas y esto es fundamental para poder liderar a un equipo de trabajo.

Pero también es cierto que el área científica ha tenido cada vez más presencia en los mercados. Como ejemplo utilizaremos el caso de Estados Unidos donde el emprendimiento está presente en muchas instituciones académicas. Varios de sus planes de estudios son dirigidos a apoyar a estudiantes de doctorado e investigadores con el fin de desarrollar ciencias que tengan un gran impacto ante la sociedad.

Aún que el área centroamericana no se compara con países de potencia mundial en el impulso a estos desarrollos. Nos queda claro que el éxito depende en su mayoría por las habilidades personales. Pero, no necesitamos ser expertos sociales para poder identificar las relaciones que nos aportarán beneficios a nuestro emprendimiento.

Por este motivo te comparto estos factores primordiales para el comienzo de una empresa.

 

Necesidad de mercado.

Científicamente nos atraen las nuevas tecnologías, esta área está comprometida a la innovación. ¿Pero realmente estás cubriendo alguna necesidad de la sociedad?

Busca el uso real que tendrá tu producto con la gente y quien está dispuesto a pagarlo. Normalmente es más fácil realizar estudios de mercado para productos o servicios cotidianos ya que los datos que consumos con tangibles, pero las proyecciones para productos innovadores deben arrancar mucho antes de que comiences tu emprendimiento. Puede consultarlo con expertos en tu área y haciendo pruebas “piloto”.

 

Alcance Tecnológico.

Los derechos de propiedad intelectual son fundamentales. Debes asegurar el alcance de tu idea.

En niveles sociales para que no sea duplicada pero que pueda estar al alcance como producto final.

En niveles tecnológicos para demostrar si es barato o no su producción y asegurar el funcionamiento óptimo.

 

Factor humano.

Llamaremos “factor humano” a toda persona involucrada en el despegue de una idea. Independiente del puesto o rol que se tenga, es primordial que todo el equipo tenga la misma visión. El líder o representante. incluyéndose el mismo, deberá encargarse de que esto se cumpla.

Estos es una fuente de confianza para los inversionistas, pues es tan importante un producto bueno como un equipo comprometido.

Finanzas.

Normalmente consiguiendo las tres primeras etapas ya somos capaces de conseguir inversiones. Pero, aun así, la recaudación es la parte más difícil de todo el proceso y con más razón en tiempos de escases de recursos que trajo la pandemia COVID-19.

Para esto debes comprender a detalle y saber utilizar las subvenciones (son los bienes o servicios entregados a una persona o entidad como apoyo) así como los diferentes tipos de inversión. Yo te recomiendo que dediques como mínimo un 30% del tiempo de tu proyecto inicial. Es el escalón que necesitaras para sobresalir.

 

Dato extra.
Construye tu propia red o involúcrate en una.

Utiliza tus conocimientos o experiencia que tienes para generar o reforzar contactos. Apóyate de grupos o medios de divulgación confiables en los que puedas aclarar todas tus dudas o participar en aportaciones de conocimiento. Años atrás esta opción parecía muy poco probable, pero el cambio de generaciones y las nuevas tecnologías, cada vez nos acercan más a personas con los mismos propósitos.

 

Todos los “fracasos” que experimentamos durante nuestra vida deben considerarse como RETROCESOS. Un fracaso inconscientemente nos genera la idea del fin de algo, mejor considera un retroceso como la acción que debes realizar para pensar en nuevas formas de avanzar.