¿Qué sucede con nuestra mente cuando nos enamoramos?

Hay algunos datos que debes saber antes de sentar cabeza. Foto by Pixabay

Hablar sobre el amor puede ser algo subjetivo, pues cada uno de nosotros lo ha experimentado y aprendido de una manera distinta. Esto arroja un sinfín de definiciones y dependerá de la perspectiva de la persona que se le pregunte.

Para poder encontrar un significado más general del “amor” es necesario utilizar los aspectos científicos –deseo sexual-, –amor romántico- y –apego-  según la neurobióloga Helen Fisher en una entrevista para Aprendamos Juntos.

El deseo sexual nos ayuda en la búsqueda de una pareja, podemos ir conectando con más gente mientras sigamos a este instinto.

El amor romántico refuerza ese vínculo que hemos generado con cierta persona, incrementa todos los aspectos dentro de la relación y nos genera un bienestar tan agradable que hace que nos enfoquemos solo en esa persona.

El apego nos ayudará a quedarnos con esa persona al menos hasta que formemos una familia y podamos procrear y educar hijos.

El apego no debe confundirse con el deseo o posesión. Foto by Pixabay.

Normalmente las personas solo describen al amor como el amor romántico. Ese que nos genera demasiadas reacciones en nuestro cuerpo como mariposas en el estómago, nervios, se nos acelera el ritmo cardiaco y liberamos tantas hormonas como si fuéramos adolecentes de nuevo. Es una sensación inigualable y por eso nos enfocamos sólo en esta etapa del amor.

La realidad es que el amor es como la fiebre, va y viene sin nuestra voluntad.

Ya hemos hablado anteriormente del emparejamientoselectivo y sabemos que los factores que intervienen al momento de elegir nuestra pareja van más allá de solo miraditas. Buscamos a alguien con similitudes a nosotros con el fin de poder heredar la mejor rama genealógica. Dicho esto, si mediante estudios y pruebas se ha demostrado que al momento de elegir pareja es nuestra biología quien predomina, entonces, que pasa con temas como el amor a primera vista o eso que el amor es ciego.

Amor a primera vista.

Estudios realizados de escáneres cerebrales mediante resonancias magnéticas a varias personas en los Estados Unidos han demostrado la ruta que toma nuestro cerebro cuando se genera el amor romántico y esta ruta neurocerebral es la misma que se activa cuando tenemos sensaciones como miedo, sed o hambre. Si, las sensaciones básicas que genera nuestro cerebro para poder sobrevivir comparten el mismo sistema que el amor romántico.

Conforme vamos creciendo, inconscientemente vamos generando o idealizando como debería ser nuestra pareja perfecta, desde aspecto físico, gustos o conductas. Entre miles de personas que podemos encontrarnos durante nuestros días es lógico que aparezca alguien que tenga algunas características que hemos idealizado. Esta persona puede hacer que se active la red cerebral del amor romántico en un solo instante, nos enamoramos en milésimas de segundos y esto se puede ver en los escáneres cerebrales. Mas, sin embargo, la zona en nuestro cerebro que genera el apego permanece intacta, pues se sabe que debe pasar mínimo año y medio para conocer bien a una persona y que comencemos a sentir el apego hacia él o ella.

El amor es ciego.

Los escáneres cerebrales muestran que mientras experimentamos el amor romántico, en la corteza prefrontal del cerebro se inhabilitan áreas que nos ayudan para el razonamiento y la lógica en la toma de decisiones. Esto genera que no le tomemos importancia a situaciones como si esa persona vive lejos, si es de mayor o menor edad o si están casados o en otra relación.

La mejor manera de quitar la venda del amor es tomándose el mayor tiempo que nos sea posible antes de permitirnos seguir avanzando en la relación, este tiempo nos dará oportunidad para que se vuelvan a activar las zonas del cerebro y podamos comenzar a ser más razonables ante la situación.

¿El amor ha cambiado con las nuevas generaciones?

Muchas personas creen que el amor ha cambiado y que ya nada es como antes, ya no hay cartas de amor o serenatas donde el emisor era capaz de abrirse y expresar todos sus sentimientos hacia otra persona.

Biológicamente el amor siempre ha sido el mismo que experimentaron nuestros ancestros con el que podemos experimentar nosotros ahora. La diferencia no son las nuevas tecnologías como se piensa, hay algo mucho más impactante que eso y es el papel de la mujer ante la sociedad.

Hace unos 100 años socialmente se consideraba que el mejor camino que podría esperar una mujer era tener un buen marido, para entonces no se les daba tanta libertad y al menos la mayoría de mujeres en el mundo eran educadas con ese fin.

Hoy en día el mundo es completamente diferente a hace 100 años. Ahora tanto mujeres como hombres gozan de la oportunidad de estudiar profesionalmente, ejercer en el mundo laboral por igual y obtener las mismas oportunidades salariales. Esto ayuda a que el tema del emparejamiento sea más competitivo, antes el matrimonio era el inicio de una relación, pero ahora los jóvenes se toman mucho más tiempo para formalizar y casarse incluso después de los 30 años. Ahora queremos todo, vamos a paso lento pero seguro con el fin de que nuestra pareja sea la ideal para que nos acompañe el resto de nuestras vidas. 

Lo que si ha cambiado con el tiempo es la diversidad y es algo normal.

El amor no es lo que cambia, si no nuestra manera en que lo interpretamos ante la sociedad. Por eso ahora hay más relaciones abiertas, tanto mujeres como hombres se toman todo el tiempo que quieran, somos más abiertos a propuestas, nos exigimos más a nosotros mismos, debido a la libertad de expresión se ha formalizado la comunidad LGBTTTIQ, pero todos como humanos seguimos y seguiremos llamándole amor a las reacciones neurobiológicas que genera nuestro cerebro ocasionadas por el contacto social. Es nuestra naturaleza con el objetivo principal de la reproducción y asegurar a las siguientes generaciones.