Estudios científicos respaldan el impacto del ejercicio en nuestras vidas.
Muchas personas han adoptado al ejercicio como parte fundamental en sus vidas, ya sea por llevar una carrera profesional deportiva, por hacer ejercicio rutinario yendo al gimnasio o con menor frecuencia porque ha sido el propósito de año nuevo, son varios los beneficios para nuestra salud en general.
Normalmente las personas
comienzan a hacer ejercicio con el fin de reducir peso, aunque realmente ya se
sabe que la reducción de peso no es solo resultado de ello, principalmente
nuestro índice de masa corporal está
ligado a nuestros hábitos alimenticios. Una buena dieta alimentaria que
contenga los nutrientes necesarios para nuestro cuerpo es buena para evitar
enfermedades y agregar ejercicio a ello nos asegura una buena salud física y
mental, así como combatir algunas discapacidades relacionadas con la edad.
La implementación de ejercicio en
nuestra vida nos ayuda a mantener una buena salud física, también nos ayuda a
mantener una salud mental, ayuda en nuestra autoestima y en nuestro círculo
social.
Beneficios físicos y mentales.
Si estas razones generales aún no terminan de convencerte para comenzar con el ejercicio, revisa los siguientes estudios que demuestran el impacto en nuestro cuerpo.
Ayuda a reducir el envejecimiento.
La actividad física regular
reduce el riesgo de enfermedades a largo plazo, posiblemente debido a la preservación de los
telómeros. Los telómeros son tapas de nucleoproteínas ubicadas al final de los
cromosomas que se componen de la secuencia de ADN repetida. El envejecimiento
hace que los telómeros se acorten significativamente debido a la división
celular y da como resultado un deterioro gradual. Las personas que viven mucho
tiempo presentan telómeros en mejor forma, estos pueden ser referenciados como
un índice de envejecimiento celular.
Un estudio elaborado por Larry Tucker de la Universidad Brigham Young,
publicado en Preventive Medicine, obtuvo resultados que mostraron que el
realizar ejercicio de forma regular se presentan telómeros significativamente
más largos en los adultos. Los telómeros más largos que se encuentran en los
adultos activos representaron 9 años de reducción del envejecimiento celular.
Así que, personas que realizan altos niveles de actividad física pueden
presentar una edad biológica menor comparada con su edad cronológica.
Otro estudio publicado en Cell, demuestra los beneficios obtenidos por
diferentes modos de entrenamiento durante el ejercicio realizado por jóvenes y
ancianos, esto para generar una mejor perspectiva de cuáles son los efectos de
la edad en las vías que regulan las adaptaciones al ejercicio en respuesta a
las diferentes modalidades.
Los resultados arrojaron que el
ejercicio en ancianos que antes llevaban una vida sedentaria tiene un impacto
similar al que se genera con los jóvenes que ya lo realizan.
Por ejemplo. Los adultos mayores
tienen riesgo de desarrollar resistencia a la insulina asociada con un estilo
de vida sedentario, así como la ganancia de tejido adiposo. El ejercicio puede
mejorar la sensibilidad a la insulina y claramente a la disminución en la
retención de grasas, tanto en jóvenes como en personas de avanzada edad. Es
decir, aunque a edad avanzada aún podamos obtener los beneficios del ejercicio,
es mejor que se inicie con la adopción de algún sistema de entrenamiento con intervalos constantes a una edad joven.
Produce efectos antiinflamatorios.
Un estudio realizado en la Universidad de California, demostró que un
entrenamiento moderado durante 20 minutos tiene efectos mensurables en el
sistema inmunológico. Las personas que participaron realizaron ejercicios
cardiovasculares, se midieron los niveles de TNF antes y después del ejercicio.
Como resultado se observó una disminución del 5% en la cantidad de las células
inmunes que producen el TNF debido a los niveles fisiológicos de adrenalina.
El factor de necrosis tumoral
(TNF) es una citoquina proinflamatoria clave que se libera rápidamente después
de estímulos inflamatorios. La sobreproducción de esta citoquina se asocia con
enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide o trastornos en el
cuerpo y el cerebro.
"Lo que pasa con el
ejercicio es que tiene una multitud de efectos en muchos órganos y sistemas
diferentes", dice Suzi Hong, participe clave en el estudio.
“muy a menudo es difícil
determinar qué sistemas de órganos están influenciados y cuáles no, con qué
efectos específicos para qué condiciones ... Los efectos antiinflamatorios del
ejercicio son probablemente uno de los pilares de sus efectos contra las
enfermedades cardiovasculares, la diabetes, ciertos cánceres, enfermedades
neurodegenerativas y más".
Previene la insuficiencia cardíaca.
La insuficiencia cardíaca ocurre
cuando el corazón no puede suministrar cantidades adecuadas de sangre al resto
del cuerpo y se caracteriza por la dificultad para respirar y una capacidad
reducida para hacer ejercicio.
Es bien sabido que caminar al
menos 30 minutos al día es suficiente para reducir el riesgo de desarrollar
insuficiencia cardíaca, pues muchos de los gobiernos y algunos estudios así lo recomiendan.
Mantenernos activos físicamente es necesario para mantener sano a nuestro
corazón, ayuda a regular los niveles de colesterol, regula nuestra presión
arterial y eso ayuda a mantener sanos los vasos sanguíneos si se realiza
constantemente.
Por otra parte, también hay estudios que sugieren que los niveles
más altos de actividad física, hasta el doble la dosis mínima recomendada es
necesaria para reducir el riesgo de insuficiencia cardíaca. Se recomienda que
es más efectivo al menos 5 horas de actividad física de intensidad moderada
a la semana.
Pero el tiempo que le asignes a
tu actividad física será mejor que sea proporcional a tu capacidad y siempre
consultada con tu médico.
Combate y previene la depresión.
Ya hemos mencionado antes en esta
página la importancia y el impacto que actualmente tiene la depresión ante la sociedad. Considerada
la principal causa de discapacidad psicosocial en el mundo.
Hallazgos han demostrado que el ejercicio puede ser un tratamiento
complementario para la lucha contra trastornos del estado de ánimo. El efecto
antidepresivo que generan los sistemas de activación física como lo es el
ejercicio ayudan en la estimulación de la serotonina que es un neurotransmisor
muy relacionado con el control de las emociones. En sus principales funciones
se encuentra regular el apetito, la temperatura corporal e incluso el apetito
sexual.
Aunque de cierta manera pueda
verse comprometido el hecho de realizar actividades físicas cuando se está
batallando con la depresión, una principal ayuda debe ser “simplemente
hacerlo”. Al principio puede que no exista interés debido al estado de ánimo,
una vez que se logra iniciar, nuestro cuerpo comienza a reaccionar a los
estímulos generado por la activación.
Ayuda a la memoria y a reducir riesgos de demencia.
Enfermedades como el Alzheimer y
la demencia son más recurrentes de lo que algunos creen. Esto debido a que a
finales de la edad adulta el hipocampo se encoge y esto conlleva a un deterioro
de la memoria e incrementa el riesgo de demencia. Pero está comprobado que el
volumen del hipocampo y el lóbulo temporal son de mayor tamaño en adultos que
llevan una vida activa físicamente.
Los estudios han demostrado que las personas que realizan actividad
física constante tienen un margen menor de desarrollar estas enfermedades. De
igual forma realizar la actividad física siendo un adulto mayor ayuda a
incrementar los volúmenes de masa cerebral y disminuye la pérdida de memoria.
La ciencia te da las bases, tú las acciones.
El ejercicio ya sea para practicar o adquirir los
conocimientos y habilidades correspondientes algún deporte o para mantener y
recuperar la salud física y mental, requiere de prácticamente el uso completo de
nuestro cuerpo, desde atención mental hasta coordinación motriz. De ahí resulta
que sea muy complejo su estudio. Aunque hay recomendaciones de tiempo para
realizarlo, siempre dependerá de nuestro organismo y por mucho o poco que sea
el tiempo que dediquemos a la activación física, la mayoría de los estudios
realizados concuerdan en que el factor más importante es la constancia.

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